jueves, 9 de septiembre de 2010

I Acuatlón “mecagoenlasoposiciones”

Hola amigos. Esta mañana he tenido un experiencia religiosa. He visto amanecer mientras nadaba en el mar.

Había quedado con Diego, Manu y Marcelo para entrenar a las 7.00 en la Playa de la Malvarrosa (Valencia). Pero anoche pensé que sería divertido correr una hora antes de nadar, así que amanecí a las 5.30, un poco más temprano que de costumbre. La idea era dejar el coche en el parking de la UPV, salir a correr por la playa sobre las 6, hasta las 6.45 que habíamos en casa de Diego. Dicho y hecho. Carrerita suave por el carril bus cruzándome a los rezagados de las discotecas playeras…como suele pasar siempre que corro por estas fechas en la playa. Un poco de aire fresco ideal para correr. Nada fuera de lo normal.
A las 6.45 subo a casa de Diego y “pi, piiiiiiii, pi, piiiiiiii”. Mensaje de Manu: “Diego no me esperes que me he quedado sobao”. Manu, ¡no sabes lo que te has perdido! En fin, Diego y yo, nos dirigimos hacia la playa porque Marce no llegaba tampoco. Y empezó el orgasmo espiritual. Ahora entiendo a Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. 
Eran las 7 a.m. y allí estaba yo. De pie, con las olas del mar bañándome los pies y la luz malva del sol dibujándose en el horizonte. La adrenalina empezaba a inundar mis venas y arterias y sentía el latir de las sienes. El mar estaba plano y oscuro. Nunca había nadado a ciegas en el mar. Se notaba el agua limpia y transparente pero, sin luz, no se veía nada. La tensión se notaba en cada brazada. Cada tres brazadas levantaba la cabeza a ver por dónde iba Diego. Nadábamos sincronizadamente, tal y como cabalgaran Don Quijote y Sancho Panza en la Obra de Cervantes. A medida que el sol asomaba, el malva iba extendiéndose entre las escasas nubes que poblaban el cielo. Era como si cada una de nuestras brazadas activara un mecanismo de relojería que hacía salir el sol. Una vista espectacular, ver aparecer el sol entre las olas. No tengo palabras. Tras diez minutos orgásmicos, ha aparecido Marce y se nos ha unido ahora éramos la versión acuática de el bueno, el feo y el malo, la versión triatleta de Bob Esponja, Patricio Estrella y Calamardo Tentáculos. Y allí estábamos los tres, dale que te dale, brazada tras brazada, patada tras patada, avanzando entre las olas haciendo salir el sol. Todo era idílico cuando de repente…”¡Medusa, medusa, Diego ten cuidado que me acaba de picar!”. Marce caía envenado por el abrazo doloroso de una señora tentáculos. Y aquí empezó la fiesta. Las medusas casi nunca viajan solas así que tras ver algunas otras alrededor, empezamos a nadar hacia playa. A mí estas cosas me ponen muy nervioso. No sé por qué cada vez que veo una medusa, en lugar de acordarme de Buscando a Nemo, me acuerdo de tiburón y me viene a la cabeza una lucha a muerte contra una gran blanco mientras las picaduras de medusas me paralizan…En fin, ¡que veía medusas por todas partes! Llegamos a la playa, carrerita suave hasta casa de Diego por la orilla.
Una vez allí, me he puesto las zapatillas de correr y a entrenar los 55’ de fartlek que me tocaba hoy según mi MyCoach de Adidas (por cierto, os recomiendo la web).
Y de allí a currar…Os prometo que hoy me pensado en cogerme la baja por depresión. Hace dos horas estaba en la playa y hace tres nadando en el mar.
Muchas gracias a Diego y Marce, por compartir conmigo este momento tan especial…y a Manu por intentarlo. Marce, espero que no sea nada.

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