"Como una ola, tu amor llegó a mi vida...", así empezaba la famosa canción de la Rocío de España...y es que, para mí, OLA es la palabra que mejor define lo que ocurrió ayer en el tri de Pinedo.
Cuando sonó el despertador y me asomé al balcón a ver qué tiempo hacía...nublado. "Buen tiempo para correr y para la bici, si no llueve." - pensé - "Lo malo será que el agua estará fría. Hay que ir habituando el cuerpo". Me bajé a la piscina y me dí un chapuzón rápido, esperando ir aclimatando mi organismo. La batalla parecía ser dura. Yo no quería, por nada del mundo, utilizar el traje de neopreno. No me da vergüenza decirlo. Soy de los que hacen las transiciones traquilamente, sentado en la alfombra para atarme bien las zapatillas (más que nada porque no sé hacerlas de otro modo) y el neopreno haría que tardara más en hacer la transición que en completar el resto de la prueba. :)
Desyauné bien, pasé a por un amigo y juntos nos dirigimos a la salida. Tras pasar por el control y dejar todo en el guardarropía, me acerqué a un juez y le pregunté si el traje era obligatorio. "Es opcional" - me dijo. Ni corto ni perezoso, me dirigí a la orilla de la playa a ver cómo estaba el agua. Oleaje moderado y el agua debía estar un poco fría. Pero no importaba, estaba dispuesto a nadar sin el traje de batman y lo iba a conseguir. Además, ya le había dicho a mi amigo que pensaba hacerlo "porque son un machote" y ahora no iba a echarme atrás...Contraido como si esperase un golpe, metí la punta del pie en el agua...No contento con eso, decidí pasar al nivel dos e introducirme en el mar hasta la altura de la rodilla...Sentí cómo el frío helaba mi sangre pero, ¡qué coño!, soy un machote y había que seguir. A traición y sin previo aviso, vino una ola que me impactó de lleno en los .....No tuve tiempo de comprobarlo pero que cre que, junto con su inseparable amiga, corrieron a esconderse del gradiente de tempertura en algún lugar de cuerpo que desconozco. "No importa. He dicho que nadaría sin traje...y sin traje nadaré, aunque tenga que mear sentado el resto de mi vida".
Esperando que el juez dijera que el traje iba a ser obligatorio y quedar liberado así de la esclavitud de mis palabras, volví a preguntarle a otro, a ver qué decía. "Es obligatorio". "Alabado sea Dios" - pensé para mis adentros. Fui al guadarropía y me vestí de ballena (michelines incluidos, claro). Pero, de camino a donde estaba el resto del grupo, debió de subirme la testosterona y le pregunté a otro juez. "¿De verdad es que es obligatorio?". Para mi estupefacción, me dijo que no, pero que era recomendable. Volví al guardarropía y lo dejé en su bolsa.
Soplaba el viento helado y, aunque se me antojaba una tarea imposible, intenté calentar corriendo un poco por la arena. Me metí en el agua otra vez (gran error...luego me arrepentí) y esperé a que nos llamaran a la cámara de salidas. Para no quedarme frío, corrí un rato por la orilla pero la brisa que soplaba helaba cada poro de mi cuerpo. "No hay dolor, no hay dolor", repetía para mis adentros...Ni siquiera comparar cómo les quedaba el traje de cat-woman a las triatletas sirvió para entrar en calor. :p Finalmente, nos llamaron a la cámara de llamadas y dieron la salida.
Al principio, como todas las carreras, a codazo limpio. ¡Qué bonito! Recordando mis tiempos de waterpolo o mi más tierna infancia cuando solía repartir "letras" en el poste bajo de la zona jugando al baloncesto...Pero, tras pasar por encima de varios en-noprenados (para algo me sirvió el waterpolo), conseguí pasar la primera boya, darle la vuelta acabando entero y llegar a la playa habiendo bebido solamente 100 litros de agua. Ya no hay que preocuparse por el cambio climático. He conseguido que bajara el nivel del mar. :D
Siguiente segmento...la bici. Una vez más, me porté como un machote. Encontré un pequeño grupo y nos pusimos a hacer relevos entre todos. Pronto, se nos unieron a rueda (drafting) algunos desalmados caradura con ruedas lenticulares y casco de Pinocho 3000 que se aprovecharon de nuestro esfuerzo. Pero, no me importó, yo soy un machote y me sobran webos para tirar lo que haga falta. Eso sí, cuando, llegando al final, uno de ellos dejó el grupo para apretar, les recordé que sacaran los webos de la nevera que en casa se les iban a caducar.
Hice la transición como pude. Cuando uno lleva cordones de los buenos puede estar tranquilo. Recuerdo la primera vez que mi padre me dijo estas palabras, pero eso es otra historia. Como puede, acabé. Al final, mejor tiempo del que esperaba.
Muy contento. ¡Ahora a por el siguiente!
jueves, 30 de abril de 2009
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